Como sabemos, la madera utilizada para la construcción, proviene de los troncos de los árboles, una vez que se ha retirado la corteza que la protege. Es un recurso natural utilizado por años tanto para la construcción como fuente combustible.

El proceso para la obtención de la madera consiste en la tala de árboles, el descortezado y eliminación de ramas, despiece y troceado del árbol y finalmente el secado de la madera. Pero no queremos ahondar en ese tema, sino en la clasificación de la madera según sus características, las cuales definen finalmente el uso que se le da.

Tipos de madera

La primera clasificación que puede hacerse es de la madera dura, la cual procede de árboles de crecimiento lento que implica un mayor costo en su adquisición. El principal uso a que son destinados es en la fabricación de muebles; entre los árboles que ofrecen esta madera está el Roble, el Nogal, el Cerezo, El Encino, el Olivo, el Castaño y el Olmo.

La segunda clasificación es de la madera blanda, y se denominan de esa manera debido a la facilidad con que se puede trabajar con ella y a su peso; este tipo de madera proviene de los árboles de crecimiento rápido, en especial de la familia de las coníferas.

A esta madera se le conoce como blanda no por su poca resistencia, sino a la ligereza con que cuenta, ya que su dureza es igual a las clasificadas como duras. Entre los árboles que proveen este tipo de madera está el Álamo, el Abedul, el Aliso, el Alnus glutinosa y el Incana, así como el Carcoma, entre otros.

Actualmente, aunque desafortunadamente no siempre es así, existen leyes que establecen que la industria de la madera debe reforestar proporcionalmente la parte que tala para obtener la madera, y así evitar el mayor daño posible al ecosistema. Sin embargo, la tala clandestina es un mal constante que afecta a todos por igual.